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“Exile is my Home”

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Foto de Zo Photography

Foto de Zo Photography

Huir de la guerra y viajar a través del universo por diferentes galaxias para buscar o encontrar un hogar donde vivir en paz es el móvil de Mina y Lina, las protagonistas de “Exile is my Home”. La provocativa historia muy bien hilvanada por Domnica Radulescu, y muy bien dirigida por Andreas Robertz, nos atrapa con una buena dosis de humor, sensualidad, sexualidad, nostalgia, y tragedia en una telaraña de candentes y atrevidos tópicos como lo son el género, los derechos humanos, el abandono, la guerra y sus consecuencias, la sociedad y todos sus males, enmarcados en un poderoso discurso social logrado por Domnica Radulescu y excelentemente narrado visualmente por Andreas Robertz.

La coreografía escénica de este maestro de la escena, de quien disfrutamos anteriormente con en su propuesta de “Charlotte’s Song”, que fue presentada también en Theater for the New City, es uno de los platos fuertes de esta puesta en escena; el uso del espacio, la escenografía, la utileria, la integración y desintegración de escenas, el movimiento corporal, emocional y vocal del elenco fueron muy bien delineados por Robertz que hace fluir el tiempo escénico con mucho ritmo. Su carta de triunfo; el maravilloso y dinámico cuerpo actoral con el que contó, estos interpretaron con mucha veracidad estos personajes, muy reales, dentro de una historia de ciencia ficción. Con excepción de las protagonistas de la historia Noemí de la Puente (Mina) y Nikaury Rodríguez (Lina), cada uno de los actores interpretaron varios roles, todos brillaron en su momento.

A.B. Lugo, supo usar sus cuerdas vocales para darle a cada personaje su propia voz y su debido acento, pasará a la historia por su interpretación de “Man with Large Penis” y su comportamiento en la famosa escena del vagón de un tren en movimiento, fue una de las escenas más fascinantes de la propuesta. Mirandy Rodríguez se impone con su interpretación de “Guatemalan Massage Therapist”, David van Leesten brilla cuando abandona el coro y nos presenta a “Billy”, Mario Golden y Vivienne Jurado hacen gala de su histrionismo escénico, ¡un encanto verlos en escena! Golden, quien fue nominado a los Premios ATI 2014 como mejor actor por su trabajo en “Charlotte’s Song”, se destaca con su interpretación de “Man in White Gown” y con “Irritated Immigration Officer”, dicho sea de paso, con su discurso y acciones nos deja ver lo que haría Trump si sube a la presidencia, pura coincidencia entre la historia de Domnica y nuestra situación actual.

Vivienne Jurado nos muestra una vena cómica que no conocíamos de ella y logra hacerlo con destreza y garbo, como dirían en mi pueblo “con caché”, su interpretación de “Girl on the Second Planet” estuvo fabulosa, como “Woman Who Eats Hearts” nos lleva con magia a las malvadas de los cuentos de hadas y como “Very White Hitler Loving Woman” unifica lo fabuloso con lo mágico y ya que Golden nos recuerda a Trump, ella nos recuerda a Sarah Palin, hasta un parecido con ella logra en esa interpretación. Noemí de la Puente y Nikaury Rodríguez, las heroínas de la historia, nos llevan por esas galaxias con una realidad envidiable, sus estados emotivos en cada escena son transmitidos de tal forma que nos hacemos cómplices de sus aventuras y desventuras. Noemí de la Puente entra firme y mantiene la integridad del personaje, ella hace Mina no sólo de carne y hueso sino también de cuerpo y alma, nos reímos y lloramos con ella, nos envuelve en su verbo.

Nikaury Rodríguez, aunque nos pareció que entró a escena un poco desconcentrada rápidamente va entrando en personaje y hasta le perdonamos que verificó la seguridad de la mesa donde tiene que treparse, dudamos eso sea parte de las circunstancias dadas por la escritora o el director, cuando Nikaury toma conciencia de Lina, la lleva a planos insospechados, logra unos matices de primera y sus emotivas transiciones casi nos llevan a interrumpir las escenas para aplaudirla. En la escena de la galaxia presidida por “Woman Who Eats Hearts”, Nikaury nos deja ver que estamos ante una señora actriz, bravo!

La escenografía de Jon Collins, muy practica y funcional, la utileria utilizada muy acorde con la historia y su planteamiento. El diseño de luces estuvo a cargo de Joseph Thompson, que hasta añadió luces manuales, muy eficaz y logra dar gran énfasis a la ambientación de las escenas. El vestuario de Nicole Slaven muy creativo, el uso de elementos comunes como bolsos de Ikea y bolsas de basura no sólo imparten originalidad en su estilo sino que nos hace crear conciencia de la importancia del reciclaje. La música de Alexander Tanson es la otra gran protagonista de la historia, una mezcla de sonidos que hacen melodía dentro la composición musical y juegan con la ambientación de la obra y el estado emotivo de sus protagonistas, la definiríamos como música celestial de otras galaxias. Con unas indiscutibles 5 estrellas, muy bien merecidas, cierro mi comentario.

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